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Día Mundial de la Poesía

Qué me hace sentir la poesía, escucharla y escribir haikus. Leerla y habitualmente fotografiarla.

Como fotógrafa, escribir con luz es poesía. Es mi manera de ver, mirar y sentir. El blanco y negro es una constante en mi biografía artística, sin distracciones, pura esencia.

El Seminario de Literatura Infantil y Juvenil vuelve a celebrar el Día Mundial de la Poesía con la complicidad de los centros educativos, colectivos e instituciones de la ciudad.

En esta X edición la imagen y diseño la hemos realizado desde el estudio innovart, agradeciendo desde aquí al Seminario de Literatura la confianza depositada en nuestro equipo.

Queremos compartir con vosotras el proceso creativo que nos ha llevado a esta imagen:

Sentir, ese es el verbo, esa es la acción. Le emoción, el fluir con una misma y transitar distintas emociones. Un momento de intimidad, en soledad o compartido. Una fuga, un recorrer por los propios sentimientos para expresarlos.

La acción es movimiento, es energía. Y en todo este proceso de preguntas y respuestas llego al agua. Símil de momentos que ambas me hacen sentir y sanar.

Como un estado en el que te sumerges para sentirte bien, para el disfrute, para limpiar la mente, para fluir. La lluvia que cae estos dias, borrasca tras borrasca, los paseos tempranos bajo la lluvia, el sonido de las olas del cantábrico, con fuerza; las del mediterráneo, suaves y discretas. La cualidad del cambio de estado, de forma.

El agua y la poesía, como esa corriente que te traspasa, la respiración, el contenerla.

El agua es memoria. En su transparencia guarda reflejos, paisajes, rostros y épocas. La poesía hace lo mismo: conserva instantes, emociones y mundos que, de otro modo, se perderían. Y en ese diálogo, la fotografía. Momento eterno que queda capturado, para volver a él siempre que quieras, y volver a sentir, a sanar.

Los ríos cercanos, los que nos acompañan: el Henares, el Sorbe, el Jarama, el Badiel, el rio Dulce, el Ungría, el Cañamares, …otros tantos y el gran río Tajo. Arroyos, barrancos, manantiales y fuentes de vida.

La necesidad de estar y sentir la naturaleza, no podemos perder ese vínculo. Desde nuestra creación, sumergidas en el vientre de una madre, un mar de amor, el vínculo eterno. Pasear a la orilla del río, mirar la corriente, las olas del mar, la lluvia. Un baño, una ducha, un simple vaso de agua: todos esos momentos poseen la capacidad de purificar. La poesía, con sus imágenes y resonancias, cumple esa misma función: alivia, ordena, transforma y vuelve más humano este mundo.

Celebra el Día de la Poesía enviando esta postal a una persona querida. Escribe versos

Territorios encontrados, el de una misma, como territorio interior de la poesía: un lugar donde habitan lo inconsciente, el deseo, el misterio y la emoción pura. La inocencia de cuando eres niña, todo por descubrir, el no saber, solo sentir, en los baños del rio que te vio nacer y te acoge. El Sorbe que hacemos nuestro. Los baños bajo la luna llena. El simbolismo del blanco. Flotar, la ausencia del peso material, solo el aire, que con cada aspiración te hace elevar el alma y llegar a la calma en tus pensamientos, en tu interior. Asomarse a un poema es, de alguna manera, sumergirse. Encontrar movimiento, vida, pulsación.

Y de esa manera, viviendo cada día. Así, la fotografía no es sólo una reproducción visual, sino un acto poético: convierte al río en metáfora del tiempo que pasa, de la memoria que fluye, de la identidad que no se detiene. En ella, el agua escribe. Y quien observa, lee.

Pancarta para los actos callejeros