
Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) inició su carrera en los años 70. De formación autodidacta, su obra comenzó a centrarse en la calle, en entornos y personajes marginales, intentando reflejar los difíciles momentos que se atravesaban en ese momento (la dictadura de Pinochet).
Aprendió a realizar todo el proceso fotográfico, revelando y copiando ella misma todo su trabajo, por los temas tan delicados que trataba y para evitar la censura.El blanco y negro la permitía hacer todo el proceso, pero además como ella misma dice, «me desligaba de la realidad». Posteriormente cuando comenzó a trabajar el color (y en digital), se dio cuenta de que aparte de otra técnica, se tiene «otra forma de mirar».
La Fundación Mapfre de Madrid acoge la exposición sobre la obra de Paz Errázuriz , la fotógrafa chilena de mayor reconocimiento internacional y representante de su país en la pasada Bienal de Venecia.
La prostitución, femenina y masculina, es el eje de El sexo, instrumento de supervivencia, apartado en el que Errázuriz retrata a trabajadores sexuales, centrándose especialmente en un grupo de hombres que se travestían y prostituían en burdeles de Santiago y Talca, seguimiento que cristalizó en su famosa serie La manzana de Adán.
Impedimentos de la mirada aborda dos series centradas en la ceguera y la acromatopsia, enfermedad congénita por la que la realidad es percibida en blanco y negro, el mismo blanco y negro que inunda la mayoría de los trabajos de la chilena. La desaparición de una etnia nos adentra en la cotidianidad de una comunidad envejecida que vive entre canales de la pesca de la cholga (molusco) y de la confección de cestos hechos con junquillos.

Agentes y espacios del devenir social se centra en sus primeros años como fotógrafa, en un contexto político complicado por la dictadura de Pinochet. En aquellos tiempos en los que salir a la calle con una cámara podía suponer un riesgo, Errázuriz posó su mirada en los “dormidos”, aquellos individuos que pasan sus días a la intemperie. En 1981 fundó junto a compañeros de profesión la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI).
La fotógrafa se centra en el tiempo y su tratamiento en la imagen en la sección Las edades de la vida (y la muerte), en la que, entre otras series, se ve la dedicada a su hijo Tomás, al que retrató una vez al mes entre julio de 1986 y diciembre de 1990, presentada en forma de vídeo bajo el título Un cierto tiempo.Reclusión y Lucha y resistencia abordan la privación de libertad de los años de dictadura.
La chilena aborda, por un lado, a personas confinadas (en psiquiátricos, por ejemplo), los lazos humanos basados en el cariño y la ternura, y, por otro lado, la lucha a favor de los derechos humanos, especialmente la del colectivo “Mujeres por la vida”.La información y el video son de hoyesarte.com.